En un campamento a las afueras de una gran ciudad un hombre viejo estaba colocando una esfera de cristal parpadeante en el suelo delante de él, para que poco después esta esfera se convirtiera en luz pura y se transformara en una forma humana.
—Padre, es un placer verlo con buena salud, ¿hay algo que requiera mi atención inmediata?
—Aun no me acostumbro a tu nueva manera de hablar— el hombre viejo sacudió la cabeza mientras se acercaba con los brazos abiertos hacia su hijo —No hay nada tan urgente, pero tal vez debamos discutir algunas cosas después.
—El hablar de manera diferencia apenas puede ser considerada compensación por todo lo ganado en mis particulares circunstancias— Devolvió cálidamente el abrazo de su padre —Apreciaría si tuvieras un buen licor que ofrecerme, del otro lado no están tan avanzados en esa área en particular.
Padre e hijo se rieron, pero esta risa fue interrumpida cuando una persona ingresó en la carpa, la cual se quedó en silencio por un momento al ver a alguien nuevo y desconocido, asintió con la cabeza y se dirigió al lado del anciano interponiéndose entre él y su hijo.
—Agradezco tu preocupación joven, pero el que defiendes detrás de tu espalda no es otro que mi padre, y estoy lejos de querer hacerle daño.
—Tranquilizate Lèo, lo que dice es cierto, es mi hijo Tomas.
—Yo, enserio lo siento, no sabia que eran familia, perdonenme— El joven sonrió con vergüenza mientras se apartaba.
—Mi hijo no se preocupara por cosas tan pequeñas como esas, mejor trae un buen licor, estoy seguro que encontraron algo en la última incursión.
—Padre, me gustaría poder observar el campamento, sería posible que el joven sirva de guía mientras vamos por el licor.
—Vayan, tengo algunas cosas que revisar de todos modos, y Leo, llévate el estandarte, evitará cualquier problema.
Esta última frase hizo que el rostro tranquilo de Tomas se frunciera, sin embargo después de haber tenido una última semana terrible quería relajarse un poco antes de meterse en cualquier problema que tuviera el campamento de su padre.
Tomas salió siguiendo a Leo quien le empezó a presentar lentamente el campamento, que por petición de éste fue desde afuera hacia adentro, siendo la parte más externa donde varias personas estaban patrullando, pasando luego por una carpa que se encontraba con una única persona dentro, siendo la carpa médica, la cual suele llenarse después de las incursiones, luego pasaron a ver una de las partes que más le importaba a Tomas, la biblioteca, sin embargo cuando llegaron al lugar escucharon una gran conmoción.
Tomas que siempre había seguido detrás de Leo durante todo el camino avanzó para ver qué era lo que estaba pasando, con su fuerza rápidamente apartó a las personas y cuando llegó al frente un hombre lo chocó.
—Apartense imbéciles— El hombre que chocó a Tomas gritaba hacia los guardias que se encontraban en las puertas de lo que debería ser la biblioteca —Acaso no saber quien mierda soy.
—Esta es una orden estricta del señor Dubois, cualquiera que haga o intente hacer daño de manera intencionada o no a los registros debe ser expulsado y luego informado para su castigo.
—Ese es un viejo senil, acaso no han visto lo que hay afuera, son monstruos, necesitamos personas fuertes par acabar con ellos, no viejos estupidos que gastan guardias y personas en buscar libros de mierda— Los guardias no se inmutaron por las palabras y siguieron sin apartarse de la puerta enfureciendo mas al joven —Acaso no entienden imbéciles, soy de los “Mare Maledetto” y ese viejo invesil ya tiene los dias contados, asi que sera mejor que te apartes o…
—¿O que?— Antes que se diera cuenta Tomas que estaba detrás suyo lo giro y lo agarró del cuello levantandolo antes de cuestionarlo —Que van a hacer los “Mare Maledetto”.
—Quien, quien mierda eres tú— El joven trató de soltarse del firme agarre de Tomas —Suéltame antes de que te matemos imbécil.
El buen humor que Tomas habia logrado conseguir despues de ver lo relativamente bien que estaba el campamento desde la ultima vez que estubo aqui, desaparecio rapidamente cuando escucho las amenazas a su padre, y mas aun cuando un joven idiota decidio amenasarlo.
Tomas flexionar su brazo y aventó al joven a un lado, para dirigirse al registro, pero antes de llegar el joven se puso de pie y se abalanzó sobre Tomas, este escuchó pasos rápidos detrás de él y se giró, al hacerlo vio el puño acercándose hacia su cara, sin embargo lo esquivo rápidamente para luego sujetar firmemente la muñeca del joven con su mano izquierda, luego golpeó rápidamente con su brazo derecho en el codo obligándolo a doblarse para el lado contrario al natural, con el mismo impulso tiró al joven al suelo de cara para sostenerlo firmemente en el suelo con un pie en su espalda y dislocarse el hombro, en ese momento Leo finalmente había logrado abrirse paso entre la multitud con el estandarte, y Tomas al verlo ignoró los gritos del joven por su brazo inutilizado y levantó su cabeza para obligarlo a ver el estandarte.
—Para responder a la pregunta de un insignificante y burdo idiota como tu, yo soy el hijo del hombre al que aclamas como anciano decrepito y buscas matar.
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Después de eso soltó la cabeza del hombre volviendo a pisar su espalda antes de tomar una gran bocanada de aire.
—Necesito doctores, o personas con gran conocimiento del cuerpo humano, acérquense, y en nombre de mi padre el líder de este campamento prometo protegerlos.
Nadie se movió en la multitud, y varios empezaron a murmurar entre ellos, en este extraño ambiente Leo se acercó a Tomas.
—Aquí hay muy pocas personas, sería mejor anunciarlo en donde se ubican las carpas para dormir.
—Asegúrate que cada persona en el campamento sepa esto y que cada persona que cumpla con los requisitos esté frente a mi en una hora como máximo, esperare su llegada en la carpa media.
Después de esto Tomas agarró al joven del piso y lo empezó a arrastrar con él, este joven trató de resistirse pero Tomas lo levantó y le dio un fuerte golpe en la cara dejándolo inconsciente para luego seguir arrastrándolo.
Poco tiempo después frente a la carpa médica el padre de Tomas llegó por la conmoción y el aviso de Leo.
—¿Este era uno de los motivos por el cual deberíamos discutir un poco?— Tomas indico hacia el joven que estaba en el suelo siendo mantenido en él gracias a que pisaba su espalda —Como puede hablar tan abiertamente de un ataque hacia ti en el campamento.
—Bueno, lamentablemente en estas circunstancias los primeros grupos en adaptarse suelen ser los de pandillas, pues el caos es su ambiente natural, y sin autoridades que los repriman se sienten libres y trabajan muy duro.
—Estas sabandijas son demasiado útiles como para ignorar los beneficios que traen consigo, ¿es eso lo que me dices padre?
—Si, aunque hay muchas personas en las ruinas, muchas de ellas empiezan a desesperarse y dejar de ser útiles o productivas con cada mala noticia que escuchan, y hay muy pocas noticias que no lo sean en estos tiempos, pensábamos en desintegrarlos lentamente y subyugarlos, pero parece que quieren dar un golpe de estado.
—Padre, he visto a buenas personas morir por una causa justa, y no me importaría matar a malas personas por una mala causa.
—Si lo haces tendrás una imagen fría y despiadada, será difícil cambiarla.
—Los muertos vuelven a la vida y hay la posibilidad que se vuelvan seres poderosos con ansias de carne humana, pondré este lugar en orden aunque tenga que usar la fuerza, necesito un lugar al que volver a descansar cuando mis crudas batallas al otro lado terminen, y este no puede ser un campamento anárquico.
Mientras el padre contaba más detalladamente el problema que había surgido después de aceptar a los Mare Maledetto en el campamento, un gran grupo empezaba a reunirse a su alrededor, sin embargo el dúo de padre e hijo los ignoró por completo hasta que varias personas empezaron a abrirse paso entre la multitud.
Los que aparecieron fueron un grupo de hombres grandes, cada uno sosteniendo machetes, lanzas y garrotes mientras avanzaban imponentemente hacia ellos.
Al verlos la mirada de Tomas se volvió fría y rápidamente sacó un constructo de runas aventandolo hacia ellos, el que estaba adelante trato de golpear el extraño objeto para alejarlo de ellos, pero en el momento en el que su garrote tocó el constructo rúnico este parece estar hecho de cristal quebradizo volviéndose polvo, provocando que el grupo estuviera al borde de la riza, pero antes que pudieran hacerlo la tierra cobró vida, varios tentáculos salieron de ella y cogieron a todo el grupo e incluso a algunas personas inocentes que estaban muy cerca de ellos, estos tentáculos se envolvieron alrededor de sus cuerpos y los empezaron a tirar hacia abajo, después de unos segundos lo único que quedaba de ellos eran cabezas sobre el suelo.
El lugar quedó en completo y absoluto silencio por un tiempo, hasta que el inocente grito de asombro de un niño lo rompió, empezando un caos en el campamento, los que estaban enterrados empezaron a gritar e hiperventilar, mientras que los que observaban empezaban a voltearse para correr, pero antes que todo esto ocurriera Tomas amplificar su voz.
—¡Silencio! Estos bandalos insignificantes que se hacen llamar Mare Maledetto amenazaron con acabar con la vida de mi padre, el hombre que los acogió y guio en estos tiempos turbulentos, por ello necesitan ser castigados— La voz de Tomas fue tan fuerte que todos se quedaron quietos y escucharon sus palabras —Lamentablemente aún no contamos con las instituciones necesarias para tratar con infractores como estos, sin embargo este es un momento tan bueno como cualquier otro, necesito que aquellos con conocimientos médicos den un paso adelante, les aseguro que mientras hagan su trabajo adecuadamente no les faltara comida ni protección.
Entre la multitud algunas personas dudaron, pero al recordar a los monstruos no muertos que habían visto en sus ciudades, y la absoluta devastación en la que se encontraba cualquier lugar que hubieran visto, finalmente salieron quince personas, a lo que Tomas asintió con la cabeza.
—Ustedes síganme, el resto puede retirarse, y cualquiera que toque o trate de desenterrar a alguno de estos hombres sufrirá el mismo destino.
Los fríos ojos verdes de Tomas hicieron que todos se encogieran sobre sí mismos y se alejaran rápidamente excepto unos cuantos, que se acercaron temerosos, entre los cuales uno de ellos tomó la delantera para hablar.
—Señor por favor, libere a mi hermano, él no es parte de los Mare Maledetto, pero estaba muy cerca a ellos y su gran poder lo capturó en su rango.
Cuando sus palabras terminaron su cabeza se agachó mientras esperaba la respuesta con miedo de ver los ojos de este ser capaz de usar poderes tan misteriosos.
—No soy irrazonable, y admito que puedo cometer errores, asi que liberaré a los que me digan— muchas personas levantaron la mirada con una sonrisa genuina en sus rostros —Pero, si uno de los liberados resulta ser un Mare Maledetto, me encargare que quien me haya mentido sufra los mismos tormentos que les hare pasar— Su mirada pasó por encima de todas las personas haciendo que éstas dieran un paso atrás con las pápulas encogidas del terror, hasta que se detuvo en una niña —Y no piensen ni por un instante que tendré un corazón caritativo porque son infantes, o ancianos, así que si alguien les paga o obliga a hacer algo, será mejor que piensen bien sus palabras, ahora diganme quienes quieren liberar a los suyos.
La mitad de las personas parecían haber visto a un demonio en sus ojos, y salieron corriendo con las caras pálidas y mucho sudor en sus frentes, el resto se quedó sin atreverse a levantar la cabeza y empezaron a hablar en voz muy baja para indicar quiénes eran los que querían sacar.
Tomas le pidió a Leo que tome nota de cada uno de ellos y que averiguar si son parte de los Mare Maledetto antes de juntar sus manos y generar una pequeña runa que inserto en el cuerpo de los redimidos, haciendo que puedan salir de la tierra con solo tirar de ellos con algo de fuerza.
Al terminar esto volto a las personas que habían respondido a su llamado y las invito a entrar a la carpa médica, mientras pedía a Leo que haga guardia o busque a alguien que lo haga rápidamente.